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| MP/MG-Mt-013-A | 1 marzo 2006 | UTE-CPP |
Es posible que de los hallazgos en el sitio del suceso en la víctima y en el arma del sitio del suceso tengamos toda la información para vincular a una persona como autor del hecho desde el punto de vista biológico, físico y químico pero poco hacemos con eso si no tenemos un nombre, un alias o al menos una descripción que permitan su captura y la comparación de los hallazgos.
La única evidencia física que nos da esa posibilidad es la huella digital siempre y cuando el sujeto haya sido previamente reseñado en alguna dependencia policial y se cuente con impresiones digitales que posibiliten la comparación.
Es en la identificación del imputado la labor en la que mayor importancia adquiere la policía. Generalmente la investigación de homicidios parte de una retrospección, a partir de la identificación de la víctima, tratando de establecer mediante la entrevista las relaciones que tenía con amigos, familiares, compañeros, cómplices, socios, colegas, enemigos, conocidos y cualquier otra persona.
De las entrevistas con los allegados a la víctima y a los testigos del hecho puede obtenerse un perfil del sospechoso que se delimita con los hallazgos en el sitio del suceso, reduciendo el número de personas que calzarían en él. Este perfil orienta a la policía hacia la individualización del autor. Resultan en ese sentido sumamente útiles los retratos hablados o los reconocimientos fotográficos. Si se han localizado huellas digitales en el sitio del suceso y se ha producido uno o varios reconocimientos fotográficos deben procederse a la comparación dactilar.
Individualizado el sospechoso sea por una comparación dactiloscópica, por una información confidencial, por una información de un testigo etc., el fiscal orientará la investigación de la policía para lograr su captura. Como esta puede darse en cualquier momento, es recomendable que el fiscal ya tenga esbozados en su plan de investigación, las muestras que será necesario obtener de él, las pericias que deben realizarse y sus temas, así como estar preparado para la realización de allanamientos en su domicilio, oficina u otros sitios en los que pueda encontrarse evidencia relevante. Esto es particularmente importante en homicidios que tienen un origen sexual, pues por lo general el autor conserva en su casa u otros lugares prendas de las víctimas, fotos etc.
